
por Diego Velázquez · Planeta DeAgostini · tapa dura · ISBN 9788467418453

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«Velázquez» es el ensayo sobre la vida y la obra del pintor Diego Velázquez, publicado por Planeta DeAgostini en tapa dura, con 60 páginas, en español.
El libro recorre la vida y la obra de Diego Velázquez, figura esencial del Barroco español, y analiza sus principales obras maestras, sus recursos técnicos y su legado como pintor de cámara de Felipe IV. Se detiene también en la influencia del artista en la historia del arte y lo presenta dentro de una colección divulgativa dedicada a los grandes genios de la pintura.
La obra se publicó en agosto de 2005 dentro de una colección dedicada a los grandes genios de la pintura.
Dirigido a estudiantes de arte y a lectores atraídos por la pintura clásica y el Barroco español.

Diego Rodríguez de Silva y Velázquez, conocido como Diego Velázquez, fue un pintor barroco español considerado uno de los máximos exponentes de la pintura española y maestro de la pintura universal. Pasó sus primeros años en Sevilla, donde desarrolló un estilo naturalista de iluminación tenebrista, por influencia de Caravaggio y sus seguidores. A los 24 años se trasladó a Madrid, donde fue nombrado pintor del rey Felipe IV y cuatro años después fue ascendido a pintor de cámara, el cargo más importante entre los pintores de la corte. A esta labor dedicó el resto de su vida. Su trabajo consistía en pintar retratos del rey y de su familia, así como otros cuadros destinados a decorar las mansiones reales. Su presencia en la corte le permitió estudiar la colección real de pintura que, junto con las enseñanzas de su primer viaje a Italia, donde conoció tanto la pintura antigua como la que se hacía en su tiempo, fueron influencias determinantes para evolucionar a un estilo de gran luminosidad, con pinceladas rápidas y sueltas. En su madurez, a partir de 1631, pintó de esta forma grandes obras como La rendición de Breda. En su última década su estilo se hizo más esquemático y abocetado, alcanzando un dominio extraordinario de la luz. Este período se inauguró con el Retrato del papa Inocencio X, pintado en su segundo viaje a Italia, y a él pertenecen sus dos últimas obras maestras: Las meninas, un retrato colectivo de la familia real, y Las hilanderas, un cuadro mitológico que representa el castigo a la tejedora Aracne por parte de la diosa Minerva.
