
por Pedro Antonio de Alarcón, Agustin Sanchez Aguilar · Editorial Vicens Vives · tapa blanda · ISBN 9788431663810

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«El sombrero de tres picos» es la novela corta de Pedro Antonio de Alarcón y Agustín Sánchez Aguilar, publicada por Vicens Vives en tapa blanda (208 páginas).
Ambientada en una ciudad de provincias a comienzos del siglo XIX, la obra narra el intento de un viejo corregidor por seducir a una molinera casada y fiel a su esposo. El corregidor urde una treta para quedarse a solas con ella durante la noche, pero el plan se tuerce y provoca una sucesión de equívocos entre varios personajes. Alarcón envuelve la crítica de ciertas miserias morales en un relato cómico e irónico.
Obra publicada originalmente en 1874. N.º 36 de la colección Aula de Literatura; edición de 2012 con introducción, notas aclaratorias y actividades.
Edición escolar pensada para estudiantes de secundaria, con material didáctico para acompañar la lectura.

Pedro Antonio de Alarcón y Ariza fue un escritor español que perteneció al realismo literario, en el que destacó como uno de los artífices del fin de la prosa romántica. Sin embargo, investigadores como Ferreras consideran que «buena parte de sus libros están inspirados en el romanticismo» y que Alarcón «combatió toda su vida contra el realismo totalizador». Por su parte, Florensa advierte de que «la tendencia ha sido unánime en afiliarlo junto a Byron, Hugo y Espronceda sin descubrir que las obras mayores de Alarcón critican tal romanticismo y que lo hacen desde los postulados de otro romanticismo, el tradicionalista y cristiano de Schlegel y Böhl de Faber». El mismo Alarcón se expresa sobre el realismo, de la siguiente manera, en 1883: «¡Escriban otra media docena de libros estos realistas y naturalistas franceses, y habrán enterrado en su propio fango esa triste escuela que yo apellidaré, no precisamente la mano negra, pero sí la mano sucia literaria!». Y es que, según explica Shaw en su Historia de la literatura española, Alarcón, en línea con la crítica literaria española del siglo XIX, defiende la «poetización» de la realidad, es decir, la observación de la misma en una dirección idealizadora.