
por Pedro Antonio de Alarcón · Libertarias Prodhufi · tapa blanda · ISBN 9788479544294

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«Cuentos y novelas cortas» es la antología de relatos de Pedro Antonio de Alarcón, publicada por Libertarias Prodhufi en tapa blanda (304 páginas, en español).
Antología que reúne narraciones breves de Pedro Antonio de Alarcón, autor del siglo XIX español situado entre el romanticismo y el realismo. Incluye títulos destacados como «La comendadora», «El amigo de la muerte» y «El sombrero de tres picos», además de relatos como «El carbonero-alcalde». La edición, preparada por Ángel Basanta Folgueira, recoge cuentos y novelas cortas que muestran la evolución narrativa del escritor, con obras que fueron elogiadas incluso por críticos de ideas opuestas a las del autor y que conservan su popularidad y calidad literaria.
Volumen 7 de la colección Clásicos de Libertarias; edición de Ángel Basanta Folgueira. Incluye «El carbonero-alcalde», «La comendadora», «El amigo de la muerte» y «El sombrero de tres picos».
Dirigido a lectores interesados en la literatura clásica española y en la narrativa breve del siglo XIX.

Pedro Antonio de Alarcón y Ariza fue un escritor español que perteneció al realismo literario, en el que destacó como uno de los artífices del fin de la prosa romántica. Sin embargo, investigadores como Ferreras consideran que «buena parte de sus libros están inspirados en el romanticismo» y que Alarcón «combatió toda su vida contra el realismo totalizador». Por su parte, Florensa advierte de que «la tendencia ha sido unánime en afiliarlo junto a Byron, Hugo y Espronceda sin descubrir que las obras mayores de Alarcón critican tal romanticismo y que lo hacen desde los postulados de otro romanticismo, el tradicionalista y cristiano de Schlegel y Böhl de Faber». El mismo Alarcón se expresa sobre el realismo, de la siguiente manera, en 1883: «¡Escriban otra media docena de libros estos realistas y naturalistas franceses, y habrán enterrado en su propio fango esa triste escuela que yo apellidaré, no precisamente la mano negra, pero sí la mano sucia literaria!». Y es que, según explica Shaw en su Historia de la literatura española, Alarcón, en línea con la crítica literaria española del siglo XIX, defiende la «poetización» de la realidad, es decir, la observación de la misma en una dirección idealizadora.